Cirujanos del Hospital Reina Sofía estudian nuevas técnicas de preservación para aumentar los trasplantes de hígado

Autor IMIBIC

El grupo de cirujanos de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Universitario Reina Sofía, adscrita al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), ha conseguido financiación para poner en marcha un proyecto de investigación que aborda una técnica con la que se prevé aumentar el número de trasplantes de hígado al año. Este trabajo pretende revolucionar el concepto de conservación del órgano antes de su implante en el receptor.

El estudio es único en España y también pionero en su metodología, ya que analizará aspectos funcionales e histológicos no explorados hasta ahora. Tendrá una duración de tres años y se va a estudiar el impacto de esta técnica en 20 casos de hígados extraídos pero no trasplantados porque han sido desechados por determinadas circunstancias. En concreto, los cirujanos buscan probar la eficacia de una nueva técnica que consiste en la preservación del hígado en tiempo real en condiciones de normo o subnormotermia –esto es, a temperatura normal del cuerpo humano o por debajo de ella- con el fin de que ciertos hígados que a menudo se pierden se conviertan en una importante fuente de órganos para salvar vidas.

Así, la técnica ofrece mejores condiciones de preservación de los hígados en condiciones diferentes al tradicional método frío ofertando mejores condiciones de conservación a este grupo de órganos menos óptimos que se suelen descartar. El proyecto, liderado por los cirujanos Javier Briceño y Rubén Ciria, acaba de obtener respaldo económico por parte de la Fundación Mutua Madrileña y la Convocatoria de Proyectos de Investigación en Salud del Instituto de Salud Carlos III.

Los especialistas indican que en España se realizan aproximadamente 1.000 trasplantes de hígado al año, si bien cerca de 300 hígados de potenciales donantes no pueden ser utilizados casi siempre debido al exceso de grasa. Cuando se extrae el hígado de un donante, prosiguen los cirujanos, “el órgano se somete a un líquido de preservación frío que hace más lento su metabolismo y lo conserva hasta que es implantado en el paciente”.

Aunque ésta ha sido la técnica de preservación utilizada desde hace décadas, no está exenta de efectos perjudiciales para el órgano, pues “el daño del frío es especialmente severo en los órganos grasos, imposibilitando su uso por el elevado riesgo de disfunción grave del hígado”, continúan. El grupo de cirugía de la Unidad de Trasplante Hepático del Hospital Reina Sofía estudiará si esta pérdida puede evitarse introduciendo esta nueva técnica de preservación del órgano.

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