Dr. Javier Briceño: ‘Las asignación de órganos no dependerá de personas en un futuro’

Autor IMIBIC

Redacción IMIBIC

El doctor Javier Briceño es investigador responsable del grupo de investigación traslacional en cirugía del trasplante de órganos sólidos. Doctor en Medicina y Cirugía, es además director de la UGC de Cirugía General y Aparato Digestivo del Hospital Universitario Reina Sofía. Hemos hablado con él sobre investigación en transplante hepático nuevos avances en el campo de la carcinomatosis y la cirugía laparoscópica.

P.-Hace un tiempo que trabajan en una herramienta de inteligencia artificial para determinar cuál es el mejor receptor para cada órgano donado. ¿Cuáles son las principales ventajas que aportará en comparación con el actual método de asignación?

R.-El proyecto Madre (Modelo de Asignación Donante-Receptor en España) –así lo llamamos- emplea herramientas matemáticas como la inteligencia artificial con redes neuronales para mejorar el emparejamiento entre donante y receptor. Esto es posible gracias a la colaboración entre cirujanos y expertos en computación de la UCO dirigidos por César Hervás. Es un proyecto multicéntrico validado con éxito en 11 hospitales españoles con una fiabilidad del 90% y que actualmente se encuentra en fase de validación en Reino Unido. El objetivo es extenderlo a nivel europeo y lograr que sea el futuro de la asignación de órganos. Con este sistema de redes neuronales, la asignación de órganos no dependerá en un futuro de personas, sino de modelos inteligentes más asépticos y menos subjetivos. Actualmente el score MELD tiene en cuenta la capacidad de supervivencia en lista de espera pero no el resultado post-trasplante. Sin embargo, esta nueva herramienta mejora la capacidad de decisión del médico porque contempla el valor pronóstico, de modo que elige al candidato que tendrá mejor resultado después del trasplante, sin incrementar la mortalidad en lista de espera.
P.-Tradicionalmente, el talón de Aquiles del trasplante hepático ha sido siempre la reconstrucción biliar. ¿Hacia dónde apuntan sus investigaciones en este terreno?

R.-Este problema sigue siendo uno de los grandes caballos de batalla del trasplante hepático. Tenemos un proyecto clínico sobre pacientes trasplantados en los que medimos la oxigenación de la vía biliar con microsensores. En concreto, se analiza la presión de oxígeno en los vasos microscópicos de la vía biliar en combinación con la temperatura. De este modo, nuestro objetivo es detectar el punto de mejor oxigenación donde las vías biliares de donante y receptor deben unirse para así evitar el desarrollo de complicaciones biliares. Creemos que esta técnica cambiará la estrategia a la hora de realizar la cirugía de la vía biliar en el trasplante hepático.
P.-Anualmente cerca de 300 hígados se pierden en España por esteatosis. ¿Cómo lucha la ciencia para paliar esta lacra?

R.- En efecto, perdemos 300 hígados pero anoto un dato más: el número de muertos en lista de espera en España es de 200 cada año. Por tanto, si solucionamos este problema, los hígados grasos podrían ser una importante fuente de órganos para salvar muchas vidas. Nuestro grupo está investigando una técnica radicalmente diferente a la tradicional. Normalmente, se perfunden los hígados donados con un líquido de preservación frío que enlentece el metabolismo de los injertos. Sin embargo, en el caso de los hígados esteatósicos, esta técnica provoca que en ocasiones la grasa intracelular se rompa y el hígado no sea implantable. Para evitarlo, nosotros apostamos por la normotermia, esto es, por no someterlos al frío sino por utilizar sistemas de circulación extracorpórea en los que el hígado se mantiene a la misma temperatura corporal del donante. Actualmente, estamos en fase de demostrar desde un punto de vista funcional e histológico que el hígado funcionaría exactamente igual.

P.-Cada vez se habla más del potencial de regeneración que tiene el hígado y lo que podrían aportar técnicas como la terapia celular. ¿Qué futuro le augura a esta línea de investigación?

R.-En 10 años, el conocimiento sobre la regeneración del hígado ha evolucionado de forma espectacular y, sin duda alguna, la terapia celular tiene mucho que decir en este campo. El hígado es el único órgano con capacidad de regeneración y con resultados sorprendentes en cirugía: a un hígado con metástasis le quitas una masa crítica, por ejemplo del 75%, y la parte sana regenera perfectamente y consigue un volumen aceptable. Sin embargo, en estos casos lo importante no es lo que quitamos sino lo que dejamos. Nos interesa conocer el límite biológico que debemos dejar en cada paciente ya que no es lo mismo un hígado tratado con quimioterapia que un hígado de un anciano o un hígado con colestasis. La capacidad de regeneración del hígado varía en función de sus circunstancias y, por ello, nuestro grupo se está esforzando por avanzar en este sentido.

 

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