Entrevista a Javier Briceño en Diario Córdoba

Autor admin

Dr. Briceño

“Ser académico es el reconocimiento a mi dedicación a los trasplantes”

Fco. Javier Briceño: Jefe de Sección de Cirugía General del Reina Sofía

Lugar de Nacimiento: Córdoba

Edad: 44 años

Trayectoria:
Licenciado y Doctor en Medicina y Cirugía por la Universidad de Córdoba y Profesor de la UCO, acaba de ser nombrado miembro de la Real Academia de Medicina de Sevilla, Jefe de Sección de Cirugía General del Reina Sofía.

El cordobés Francisco Javier Briceño, con solo 44 años, es un cirujano de gran prestigio, valía que ha sido reconocida por la Real Academia de Medicina y Cirugía de Sevilla, una de las entidades científicas más importante del país. Briceño, que es jefe de sección de Cirugía General y Trasplante del hospital Reina Sofía, posee un extenso curriculum y varios premios, entre ellos los concedidos por la Sociedad Española de Trasplante Hepático (SETH) en el 2009 y el 2011. Por otro lado, fue galardonado también el pasado año por el Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) a la investigación a la mejor alternativa terapéutica. Este premio reconoce una investigación de Javier Briceño, del jefe de Hepatología del Reina Sofía, Manuel de la Mata, y del profesor César Hervás, relativa al empleo de la inteligencia artificial en la mejor asignación de donantes y receptores de trasplante hepático. Para él, su mujer y sus hijas son las grandes responsables de sus logros.

¿Qué supone para usted ser académico de la Real Academia de Medicina de Sevilla?

-Es el reconocimiento a una vida dedicada a los trasplantes de organos y a la investigación clínica y traslacional. He tenido la suerte de trabajar y aprender d eun pionero de la cirugía hepática y del trasplante d este país como es el doctor Carlos Pera Madrazo y también de Xavier Rogiers, en Hamburgo, ambos me inculcaron que era tan importante realizar una buena técnica quirúrgica como desarrollar una actividad investigadora que permitiera dar respuesta a las inquietudes de la labor con los pacientes. Me siento doblemente recompensado de que el nombramiento venga de Sevilla, una ciudad con la que no he tenido relación profesional.

¿Por qué se hizo cirujano?

–Desde pequeño quise ser médico. Mi vocación por la cirugía se la debo a Carlos Pera y a su equipo, formado por Evaristo Varo, Sebastián Rufián y Pedro López Cillero. En palabras de Isaac Newton: “Pude ver más lejos porque me subí a hombros de gigantes”.

¿De toda su actividad, cuál le ha llenado más de orgullo?

–Si me quedo con una sería la consecución de los primeros trasplantes hepáticos split in situ, en los que la bipartición de un hígado ha permitido que fueran trasplantados dos adultos y dos niños de muy bajo peso, cuyas probabilidades de trasplantarse eran mínimas de no haberse empleado esta técnica tan compleja.

¿Qué avance médico le gustaría presenciar?

–Los logros médicos tienen años de trabajo e investigación detrás. El avance médico que más ilusión me haría presenciar y al que dedico gran parte de mis esfuerzos sería eliminar el terrible escenario de la muerte de pacientes que necesitan un órgano y están en lista de espera.

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