El consumo de una dieta rica en grasa monoinsaturada beneficia a pacientes con síndrome metabólico y resistencia a la insulina

Autor IMIBIC

Nota. En la foto, los investigadores que han desarrollado el estudio

Córdoba, 26 de abril de 2016

  • Un estudio de investigadores del grupo de Nutrigenómica del IMIBIC, del Hospital Universitario Reina Sofía, y la Universidad de Córdoba, respalda el uso de nuevas terapias específicas y personalizadas para mejorar los distintos factores de riesgo de esta patología

Córdoba, 26 de abril de 2016.- El consumo de una dieta rica en grasa monoinsaturada mejora el perfil de pacientes con síndrome metabólico que presentan, a su vez, resistencia a la insulina, según un estudio del grupo de Nutrigenómica del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC), dirigido por el doctor José López Miranda, y formado por investigadores pertenecientes a la Unidad de Gestión Clínica de Medicina Interna del Hospital Universitario Reina Sofía, a la Universidad de Córdoba, y al CIBER de Obesidad y Nutrición (CIBERobn).

El trabajo de investigación, publicado  en la revista “American Journal of Clinical Nutrition”, con el título “Insulin resistance determines a differential response to changes in dietary fat modification on metabolic syndrome risk factors: LIPGENE Study”, demuestra que la presencia de resistencia a la insulina en pacientes con síndrome metabólico produce una diferente respuesta a modificaciones de grasa en la dieta. Así, la ingesta de una dieta inadecuada debido a la composición de su contenido graso, contribuye al desarrollo de sobrepeso, obesidad y síndrome metabólico, preludio de la diabetes y la enfermedad cardiovascular.

Sin embargo, el estudio demuestra que el consumo de una dieta rica en grasa monoinsaturada mejora diferentes procesos metabólicos que subyacen en el desarrollo del síndrome metabólico, como una reducción del estrés oxidativo y del estado inflamatorio, cuando se compara con una dieta rica en grasa saturada. La investigación evidencia pues que el cambio de grasa en la dieta, mediante la sustitución de saturada por monoinsaturada o poliinsaturada n-3, beneficia a pacientes con síndrome metabólico y resistencia a la insulina, lo que respaldaría el uso de nuevas terapias dietéticas específicas y personalizadas para mejorar los diferentes factores de riesgo que componen el síndrome metabólico.

Este estudio, en el que han participado los doctores Elena Yubero, Javier Delgado, Pablo Pérez, Antonio García-Ríos, Juan F. Alcalá-Díaz y Francisco Pérez Jiménez, forma parte del proyecto LIPGENE, un proyecto integrado en el sexto programa marco de la Unión

Europea, liderado por López Miranda junto a otros grupos de investigación europeos de países como Francia, Irlanda, Holanda, Polonia, Reino Unido, Noruega y Suecia.

Dicho trabajo se ha basado en el estudio de 472 pacientes con síndrome metabólico que fueron clasificados en tres subgrupos, en función de su índice homeostático de evaluación de la resistencia en insulina (HOMA-IR), y que a su vez recibieron, de manera aleatoria, uno de los siguientes periodos de intervención dietética de 12 semanas de duración: 1. Dieta rica en grasa saturada; 2. Dieta rica en grasa monoinsaturada; 3. Dieta baja en grasa/rica en hidratos de carbono; 4. Dieta baja en grasa/rica en hidratos de carbono y suplementada en ácidos grasos poliinsaturados n-3.

Los resultados mostraron que aquellos pacientes con mayor resistencia a la insulina (mayor índice HOMA-IR) fueron más susceptibles a los efectos beneficiosos del consumo de una dieta rica en grasa monoinsaturada o en ácidos grasos poliinsaturados n-3, mejorando parámetros relacionados con el metabolismo de la glucosa, mientras que aquellos pacientes sin resistencia a la insulina (menor índice HOMA-IR) presentaron una mejora en el perfil lipídico y en diferentes parámetros antropométricos como una reducción del perímetro de cintura, índice de masa corporal o presión sanguínea.

Especialistas de todo el país revisan nuevos tratamientos con mayor capacidad curativa y mejor control del cáncer de mama

Autor IMIBIC

La delegada, en el centro junto a responsables y organizadores.

Córdoba, 22 de abril de 2016

 La decimonovena ‘Reunión de actualización en tratamiento oncológico’ que se celebra esta mañana se centra en la exposición de las nuevas terapias específicas frente a este tumor que facilitan la personalización de los tratamientos y un mejor pronóstico

 El encuentro que anualmente organiza en primavera la Unidad de Gestión Clínica de Oncología Médica del Hospital Universitario Reina Sofía bajo el título ‘Reunión de actualización en tratamiento oncológico’ congrega hoy a cerca de 200 profesionales, entre ellos los mejores especialistas a nivel nacional, para revisar los avances más recientes en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de mama. Esta actividad científica forma parte del programa conmemorativo del 40 aniversario del centro hospitalario.

 A la presentación del encuentro han acudido la delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Mª Ángeles Luna; la directora gerente del hospital, Marina Álvarez; el director científico del IMIBIC, Justo P. Castaño y los organizadores de la reunión, los oncólogos médicos Enrique Aranda y Juan dela Haba, así como también docentes que participan en ella para dar a conocer su experiencia.

 Esta cita concentra cada año a profesionales de reconocido prestigio,  en su mayoría oncológos médicos,para poner sobre la mesa las últimas novedades en un determinado tipo de tumor. En esta edición, la temática elegida vuelve a ser el cáncer de mama, que ya fue objeto de discusión en este foro en 2013, y se van a exponer las nuevas herramientas que, tanto en el ámbito diagnóstico y terapéutico como en el investigador, están permitiendo mayor capacidad curativa y un mejor control de la enfermedad. 

 Esta reunión, que lleva 19 años celebrándose en Córdoba, permite juntar una vez más a los principales expertos en cáncer de mama del país,entre quienes figuran los prestigiosos oncólogos médicos Ana Lluch (del Hospital Clínico Universitario de Valencia),Miguel Martín (del Gregorio Marañón de Madrid) y Emilio Alba (del Virgen dela Victoriade Málaga).

Terapias específicas

 Enrique Aranda indica que “vamos a tratar la clasificación del cáncer de mama por subtipos histológicos, ya que este abordaje nos está permitiendo desarrollar terapias específicas que, a su vez, están modificando de manera muy positiva las expectativas de curación del cáncer de mama”. También se van a exponer las ventajas de nuevos fármacos dirigidos a receptores claves en este tipo de tumor (como puede ser el receptor HER2+, estrogénicos y determinadas proteínas) “que están prolongado la supervivencia de las pacientes de manera muy significativa”, continúa.

 Por su parte, Juan de la Haba destaca que “la profundización en el conocimiento de los mecanismos moleculares implicados en el desarrollo de la enfermedad conlleva mejoras significativas a nivel diagnóstico con el uso de plataformas más precisas que ayudan a adelantarnos a la evolución que va a tener la enfermedad. También permiten reducir el empleo de quimioterapia en aquellos casos en los que no es necesario y resulta muy útil en el diagnóstico del cáncer de mama hereditario”. Por tanto, sintetiza el facultativo, “la identificación de puntos débiles a nivel de la célula tumoral ayuda al desarrollo de estrategias terapéuticas mucho más eficaces y con un perfil de toxicidad bastante más tolerable”.

 Además, otro de los aspectos de máxima relevancia que se va tratar hoy pasa por la utilidad de la resonancia magnética en el diagnóstico y estadificación del cáncer de mama, que expondrá José Luis Raya, radiólogo del Hospital Reina Sofía. Esta herramienta, que incorporó el complejo sanitario cordobés  hace tiempo y destaca por su gran sensibilidad, puede servir como complemento a la mamografía y ha demostrado su utilidad en mujeres con riesgo más elevado de cáncer hereditario y en pacientes con mutaciones genéticas.

Estadio inicial

El diagnóstico de lesiones en estadio inicial del cáncer de mama es fundamental no sólo para reducir su mortalidad, sino también para actuar en fases iniciales y aplicando técnicas diagnósticas e intervencionistas mínimamente invasivas como la cirugía conservadora o la biopsia selectiva del ganglio centinela, con un gran impacto en la calidad de vida de las mujeres.

El papel del Hospital Reina Sofía y del Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (IMIBIC) en la incorporación de las nuevas terapéuticas en mujeres con cáncer de mama sitúa Córdoba entre las ciudades más avanzadas del ámbito nacional. Más del 20% de las mujeres atendidas enla Unidadde Gestión Clínica de Oncología Médica del Reina Sofía por cáncer de mama está incluida en ensayos clínicos nacionales o internacionales. Actualmente, en el IMIBIC se están realizando 25 ensayos clínicos referidos al cáncer de mama de un total de 284, 30 estudios observacionales sobre esta patología de 178 totales, y 5 proyectos de investigación competitivos.

El complejo sanitario cordobés, al igual que el conjunto de los hospitales españoles que investigan este tipo de tumores, forma parte del Grupo Español de Investigación en Cáncer de Mama. Enrique Aranda lidera el grupo de Nuevas Terapias en Cáncer del IMIBIC y entre sus líneas de trabajo destaca, precisamente, lo que se debate hoy relacionado con la búsqueda de factores clínicos o moleculares que permitan predecir la respuesta al tratamiento oncológico.

El doctor Aranda concluye que “estamos investigando con la finalidad de identificar marcadores que predigan la respuesta a terapias antiangiogénicas –que bloquean el crecimiento y la diseminación del tumor- y estamos convencidos de que el desarrollo de estos marcadores nos va permitir optimizar los tratamientos en pacientes oncológicos y personalizar los tratamientos”.

Hospital Reina Sofía

En Córdoba se diagnostica cada año alrededor de 450 nuevos casos de esta enfermedad, que sigue siendo la principal causa de muerte por cáncer en la población femenina. El tratamiento de esta patología es multidisciplinar, con la participación de diversas especialidades como oncología médica y radioterápica, radiología, anatomía patológica, medicina nuclear, cirugía general, cirugía plástica y ginecología, entre otros. 

Los profesionales del Hospital Reina Sofía mantienen sesiones clínicas con periodicidad semanal para evaluar a cada paciente y establecer los tratamientos personalizados indicados para cada una de ellas. Entre los nuevos avances digitales relacionados con el diagnóstico del cáncer de mama destaca la adquisición por parte del Hospital Reina Sofía de un equipo de mamografía 3D (ubicado en el Centro de Especialidades Carlos Castilla del Pino) que permite obtener múltiples imágenes de 1 milímetro de espesor, mejorando así la detección de tumores y lesiones pequeñas, susceptibles de tratamientos menos agresivos y con mejor pronóstico.

Se estima que el cáncer de mama puede afectar a una de cada 8 a 10 mujeres,una incidencia muy elevada. Por ello,el diagnóstico temprano es fundamental no sólo para reducir su mortalidad sino también para poder actuar en fases iniciales y elevar la calidad de vida de las mujeres que lo padecen.

Andalucía

En Andalucía, la supervivencia en cáncer de mama es del 84,9% (similar a la media nacional y por encima de la europea), que viene a demostrar que se ofrece una atención al cáncer de mama excelente. Nuestra comunidad cuenta, desde 1995, con el Programa de Detección Precoz de Cáncer de Mama que ha logrado detectar 10.495 tumores entre las mujeres citadas para realizarse una mamografía. A través de este programa se ha explorado a más de un millón de mujeres de entre 50 y 69 años, que componen la población diana de este programa ya que en estas edades se registra un mayor riesgo de padecer cáncer de mama.

El cáncer de mama es la neoplasia maligna más frecuente en la población femenina, y la causa más frecuente de muerte por cáncer en este sexo. La detección de lesiones pequeñas a través del cribado de cáncer de mama mediante mamografía ha sido uno de los hechos que más ha influido en la disminución de la mortalidad por esta enfermedad, y en la mejora por tanto de su pronóstico. Por otra parte, el diagnóstico de lesiones en estadio inicial ha permitido el desarrollo de técnicas diagnósticas e intervencionistas mínimamente invasivas para el cáncer de mama, como la cirugía conservadora o la biopsia selectiva del ganglio centinela (BSGC), con gran impacto en la calidad de vida de las pacientes.

Más de 150 residentes de la provincia de Córdoba participan en las XVI Jornadas Científicas de Medicina Familiar y Comunitaria

Autor IMIBIC

Córdoba, 15 de abril de 2016

 

La unidad docente organiza este encuentro científico, docente e investigador con el que los residentes de esta especialidad culminan su formación cada año.

Más de 150 médicos residentes de la provincia de Córdoba han participado enla XVI JornadasCientíficas de Medicina Familiar y Comunitaria celebradas ayer y hoy en las dependencias del Hospital Universitario Reina Sofía y del IMIBIC. El objetivo principal de estas jornadas es poner el broche final al período de formación de los 36 residentes (24 del Distrito Córdoba y Guadalquivir, 6 del Área Sanitaria Norte y 6 del Área Sanitaria Sur) de esta especialidad que culminan su proceso formativo a través de un encuentro científico, docente e investigador.

Esta actividad, incluida en el programa conmemorativo del 40 aniversario del hospital, está organizada porla Unidad Docentede Medicina Familiar y Comunitaria de la provincia de Córdoba para favorecer la comunicación e interacción de todos los profesionales de esta especialidad (equipo de dirección, tutores, residentes, y docentes), lo que permite mejorar el proceso formativo.  En este foro se exponen además los trabajos científicos que los residentes, junto a sus tutores, han realizado a lo largo del último año.

El encuentro se ha clausurado hoy con la presencia, entre otras autoridades, de la delegada de Igualdad, Salud y Políticas Sociales, Mª Ángeles Luna. El director científico del IMIBIC, Justo Castaño, ha destacado que el instituto es “la casa de todos los investigadores, donde apoyamos la actividad investigadora de todos los profesionales sanitarios de la provincia de Córdoba” y, por su parte, la jefa de estudios dela Unidad Docentede Medicina Familiar y Comunitaria de Córdoba, Ana Roldán, ha resaltado que estas jornadas son “de gran importancia para residentes y tutores, prueba de ello es que cada año hay más asistentes”.

El programa contempla la celebración de talleres y seminarios de formación destinados a la actualización de conocimientos en las principales áreas consideradas de interés por los médicos de familia. Así, se ha profundizado en cuestiones como la práctica clínica, los procesos asistenciales o la entrevista clínica.

Las jornadas han servido, durante su primer día, para profundizar en la investigación gracias a la participación de Justo Castaño, director científico del IMIBIC, que impartió una conferencia sobre el papel de este instituto en la labor investigadora en atención primaria. Además, varios residentes han presentado una APP móvil sobre actuación sanitaria ante la violencia de género y se han desarrollado talleres de reanimación cardiopulmonar (básica, avanzada y vía aérea) y otro sobre entrevista basada en problemas (P.B.I.), así como también se han presentado comunicaciones orales, proyectos de investigación y casos clínicos por parte de los residentes.

La jornada de hoy ha incluido talleres para abordadar temáticas muy diversas y específicas como la ecografía abdominal, espirometría funcional, técnicas de infiltración en aparato locomotor, implantes hormonales, aplicaciones de nuevas tecnologías a la formación, cirugía menor, vendaje funcional y la importancia de la salud emocional en el cuidado de la salud.

El encuentro se ha cerrado con la entrega del premio a la mejor comunicación científica concedido por el IMIBIC, que ha recaído en Esperanza María Romero por la investigación dentro del grupo colaborativo ALCO-AP titulada ‘Conocimientos, actitudes y prácticas de los profesionales de atención primaria en pacientes con consumo excesivo de alcohol’.

 

Las personas excluidas pueden ser tan o más altruistas que el resto

Autor IMIBIC

Córdoba, 14 de abril de 2016

Un estudio de la Universidad de Córdoba analiza las variables que afectan al comportamiento prosocial de los individuos

El altruismo, la cooperación o la solidaridad son, para la Psicología Social, comportamientos prosociales, es decir, desarrollados con la intención de beneficiar a los demás. Sin embargo, esto no lo eximen de tener como fin último una motivación egoísta si, por ejemplo, quien se comporta así busca obtener ciertos favores de la persona que auxilia o para conseguir cierto reconocimiento, o aunque sólo sea para reducir la angustia o tensión que supone la situación de emergencia de otra persona.  Una situación que ha ido en aumento en los últimos años debido a la crisis social y económica que ha azotado a Europa.

Hasta ahora la creencia generalizada es que los individuos en situación de exclusión social son menos proclives a llevar a cabo comportamientos prosociales sobre todo cuando son muy sensibles al rechazo social. Según explica Esther Cuadrado, “las personas que siempre están muy alerta ante las situaciones de exclusión social, como esperándolas continuamente, serán personas que reaccionen de forma más exagerada cuando perciban señales de rechazo social y en consecuencia lleven a cabo menos comportamientos prosociales en situaciones de exclusión social, e incluso comportamientos antisociales y agresivos”. No obstante, un estudio realizado por investigadoras de la Universidad de Córdoba y financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (MINECO) ha tratado de profundizar en este tipo de comportamientos y ha determinado que existen determinadas situaciones en las que estar excluido puede llevar a comportarse de forma más prosocial que estar incluido. Así, el equipo de investigación de la UCO, dirigido por la profesora Carmen Tabernero, ha demostrado que cuando se percibe la posibilidad real de reconectar y abandonar la situación de exclusión es habitual encontrar una tendencia hacia los comportamientos de colaboración o solidaridad.

Cuadrado explica que “el ser humano posee una necesidad inherente de sentirse incluido, de sentir que forma parte de un grupo. Por eso, un individuo que experimente una situación de rechazo social intentará mostrar una cara amigable y hacer ver al grupo que es un miembro valioso a través de comportamientos prosociales, pero eso solamente si percibe que tiene la posibilidad de volver a ser incluido en el grupo. De lo contrario, la situación de exclusión social le llevaría a comportamientos agresivos y antisociales”

Para llegar a esa conclusión, las investigadoras de la UCO han desarrollado dos estudios experimentales. En el primero tomaron parte 93 estudiantes universitarios seleccionados aleatoriamente. Tras contestar un cuestionario online para evaluar ciertas variables, los estudiantes pasaban a efectuar unas tareas de reparto de recursos supuestamente con otros participantes conectados online y que les permitirían ganar puntos intercambiables por dinero. En realidad era parte de la manipulación y, aunque creían estar haciendo las tareas dentro de un grupo online, estaban jugando solos frente a su ordenador. La cantidad de recursos que donaban en las tareas de reparto a los compañeros ficticios sirvieron para evaluar si sus comportamientos eran más o menos prosociales.

En el segundo estudio participaron 119 estudiantes seleccionados aleatoriamente. El procedimiento fue similar al del primer estudio. Después de rellenar un cuestionario online los estudiantes fueron informados de que tendrían que hacer determinadas tareas en grupos online que les permitirían ganar puntos intercambiables por dinero. Para generar los dos grupos experimentales, los participantes jugaron una ronda de Cyberball, un programa creado para ser utilizado en investigaciones sobre la exclusión/inclusión social en la que los participantes juegan online a pasarse una pelota. Los participantes jugaron de manera aleatoria en una condición de inclusión (recibiendo muchas veces la pelota) o en una condición de exclusión (prácticamente no recibían la pelota). A continuación, efectuaban las tareas de reparto de recursos con los mismos miembros ficticios con los que creían haber jugado al Cyberball, de forma que al igual que en el primer experimento, la cantidad de recursos que donaban a sus compañeros de grupo nos servía para evaluar en qué medida se comportaban prosocialmente.

La intención de las investigadoras era establecer un modelo predictor del comportamiento prosocial tanto en situaciones neutras como en situaciones de exclusión frente a las de inclusiónestableciendo qué variables podían predecir el comportamiento prosocial y las relaciones que podían establecer entre ellas. Todas las variables estudiadas (disposición a ser prosocial, sensibilidad al rechazo, percepción de eficacia individual y grupal para ser prosocial, confianza en los demás, ira y deseo de afiliación social) revelaron predecir significativamente el comportamiento prosocial directa o indirectamente.

Entre las conclusiones obtenidas, recogidas en un artículo publicado en la revista Frontiers in Psychology, las investigadoras exponen que para obtener comportamientos prosociales resulta conveniente promover en los individuos su propia predisposición a ello, así como la certeza de que tanto ellos como su grupo pueden ayudar a los demás de una manera eficaz y la confianza que tienen en los demás. Igualmente, los resultados de los estudios destacaron la relevancia de contar con programas específicos para reducir la ansiedad de sentirse rechazado con objeto de prevenir comportamientos negativos o violentos.

Esther Cuadrado, Carmen Tabernero and Wolfgang Steinel. ‘Determinants of Prosocial Behavior in Included Versus Excluded Contexts’. Frontiers in Psychology, 07 January 2016

El IMIBIC lidera un proyecto nacional para instalar laboratorios de análisis de movimiento en hospitales de Madrid

Autor IMIBIC

Córdoba, 13 de abril de 2016

En la foto, miembros del equipo de investigación junto a representantes de los hospitales de Alcorcón y Madrid

  • El director de la Unidad de Reumatología del Hospital Reina Sofía es el responsable de esta iniciativa basada en la tecnología UCOTrack, que captura el movimiento 3D y permite estudiar desde el punto de vista cinemático cualquier tipo de movimiento

Córdoba, 13 de abril de 2016.- El IMIBIC lidera un proyecto para instalar laboratorios de análisis de movimiento en hospitales madrileños Puerta del Hierro y Fundación Alcorcón, similares al ya existente en el Hospital Reina Sofía de Córdoba, con el fin de comprobar su viabilidad en el ámbito clínico en un entorno multicentro. El Grupo “Enfermedades autoinmunes sistémicas-inflamatorias crónicas del aparato locomotor y tejido conectivo”, cuyo co-investigador responsable es el director de la Unidad de Gestión Clínica de Reumatología del Hospital Reina Sofía de Córdoba, Eduardo Collantes, ha desarrollado esta iniciativa.

A través de la tecnología UCOTrack, desarrollada originalmente en colaboración con el Grupo del IMIBIC “Aplicaciones de la Visión Artificial a partir de un Proyecto del Plan Nacional I+D, permite la captura del movimiento 3D, analizando desde el punto de vista cinemático cualquier movimiento tanto humano, como de animales o, potencialmente incluso robots.

La puesta en marcha del presente estudio se ha realizado gracias a la colaboración de la empresa farmacéutica Merck Sharp & Dohme (MSD) y su despliegue actual representa un ejemplo del apoyo e integración interinstitucional que cristalizan en el IMIBIC a partir de la interacción entre la Universidad de Córdoba (UCO), la Consejería de Salud, a través del Hospital Universitario Reina Sofía, con el apoyo económico del Ministerio de Economía y Competitividad.